Esta mañana, para ti ayer, maravilla de los saltos temporales que escritores y lectores nos podemos permitir, abría un hilo en Threads. Un hilo o, más bien, el famoso melón o, como dirían los ingleses, «open a can of worms», expresión que tanto les gustó a mis alumnos de C1, bueno, en el dichoso hilo, que me voy por los cerros de Úbeda, comentaba que en estas últimas semanas en las que me he estad moviendo por aquellos lares no había podido evitar analizar a mis compañeros de teclas, incluyéndome a mí misma.
No, no he cambiado la filología por la psicología, ni mucho menos, pero el fijarme en los detalles, en las particularidades y peculiaridades de lugares y personas es algo innato en mí, justo fijarme en esos detalles que les tomo prestados a personas reales es lo que hace que un personaje sea real. Bien, en ese análisis me di cuenta que todos los que nos dedicamos a crear historias estamos para ser psicoanalizado. Todos andamos un tanto obsesionados o, mejor decir, más desesperados que Marta Sánchez, pero no por una llamada (no recuerdo si era por una llamada, ahora no me viene la canción a la mente, terminaré por buscarla e igual tú misma terminarás tarareando la cancioncita) sino por leer los comentarios de nuestros lectores o seguidores en las RRSS.
Todos nos hemos acostumbrados a la presencia de un ser invisible al otro lado de la pantalla, a la respuesta inmediata, a la interacción y, por eso, nos desespera publicar un post, un reel, un hilo, etc...y no recibir respuesta. Sí, de pronto, ves las visualizaciones y ves que decenas de personas han visto tu publicación, algunos de ellos se paran un segundo y regalan un «like», pero pocas son las veces que comentan. Probablemente, este es un mal de este siglo, hace tan solo 20 años atrás el trabajo del escritor era solitario, no tenías opiniones inmediatas de los lectores, pero ahora queremos, necesitamos saber que hay alguien al otro lado. ¿Miedo a estar solo? ¿Falta de seguridad en uno mismo?
Lo dicho, necesitamos ser psicoanalizados, pero no lo dudes, para nosotros el mejor de los psicoanálisis es sentarnos frente al teclado, soltar nuestra perorata y luego no recibir tu silencio. Por cierto, ironía de la vida, yo misma terminé en Threads en busca de esas palabras que irrumpieran en el silencio. Por cierto, acabo de acordarme «desesperada, porque nuestro amor es una esmeralda que un ladrón robo. Desesperada porque ya no sé dónde está mi sueño ni porqué se fue...». Ahora ya no se me irá de la cabeza...
Muaaaaackis... muaaaaackis

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Comentarios
Hay personas que se leen hasta los suspiros, pero no comentan nada, olvidando lo importante que son esos comentarios para los que escriben. Sin embargo, hay otros que no tienen miedo de escribir cada disparate.
Gracias por escribir y compartir lo que eres a través de ello. Besos.
Totalmente de acuerdo, ni una coma añado.