Diatribas de una escritora: Del algoritmo y otros demonios...

Publicado el 14 de marzo de 2025, 12:47

    El pasado verano, tras más de medio año de total inactividad en redes, decidí volver a ponerme las pilas. Curioso, luego volví a estar desaparecida, sí, lo reconozco, últimamente, estoy en modo Guadiana, apareciendo y desapareciendo en el camino. Bien, el asunto es que en aquel momento pensé que era el momento de regresar o de abandonar la faceta de escritora por siempre. 

    No hace falta que les cuente, porque ya lo he dicho miles de veces y, no solo yo, mis compañeras de tecla también lo recuerdan día sí y día también, que siendo escritora autopublicada, no teniendo un gigante editorial a tus espaldas, tienes que estar siempre presente o terminas en el olvido.

     Conocedora de el mal momento elegido para mi regreso, en julio y agosto, curiosamente, hay poca vidilla en las RRSS, malo para mí porque es justo cuando dispongo de más tiempo, empecé a estudiar qué podía hacer para resurgir cuál ave fénix de sus cenizas.

    Mi primer paso fue el obvio, retomar las publicaciones que siempre me habían funcionado. Sin embargo, como todas las diosas lectoriles andaban tiradas en la playa, mojito en una mano, libro en la otra, mientras yo intentaba dar señales de vida, seguí en la búsqueda de qué RECORCHILIS hacer para conseguir la deseada interacción.

    Interactuando llegué a un hilo en el que se estaba creando un grupo de Instagram para aunar fuerzas y lograr una mayor visibilidad en la APP. Tan bien me lo pintaron que pensé:

   «¿Qué tienes que perder?»

    Tiempo, ni más ni menos, justo de esas horas que no tengo es lo que iba a perder. ¿Por qué? Fácil, se suponía que los miembros del grupo se daban mutuamente el ansiado LIKE, esa era la única condición del grupo, así los usuarios verían los Likes y serían incitados a hacer lo mismo. 

    Para mí era como el ejemplo de los dos bares, uno con gente en la terraza y el otro vacío, ¿cuál elige la mayoría? El que tiene gente, porque automáticamente pensamos que el otro es malo. Sobra decir que todas sabemos que eso no siempre es cierto, ni en el caso de los bares, ni claro está en los LIKES de las redes, para muestra la existencia de este tipo de grupos.

    ¿De qué sirve ver esos treinta, cincuenta o doscientos LIKES si tú sabes que no son reales? AUTOENGAÑO Ese fue mi planteamiento y desde el hilo me dijeron que no, que engañas al ALGORITMO y así puedes llegar a más gente, pero, no es cierto, te engañas a ti. 

    Una, esos LIKES no son reales y, dos, ¿a quién vas a llegar? Simple, a los que están interesados en tus publicaciones, bueno, supuestamente interesados. A ver, que yo tengo el Instagram lleno de pastores alemanes, cosas de profesores, de inglés y, claro está de escritoras. ¿Por qué? Simple, es a lo que doy LIKES y comento, por lo tanto, ¿de qué sirve entrar en ese juego?

     Conclusión, no queda otra que seguir picando piedra, ejem…, escribiendo en RRSS, igual no hay comentarios, pero sí que hay visualizaciones, eso me lo cuenta la APP en la que programo todo. ¿Qué me gustaría leerte y ponerte cara? Sí, eso por descontado, pero a la que le gusta escribir es a mí, así que sabiendo que estás ahí un día y otro yo soy feliz.

    En cuanto al ALGORITMO, paso de engañarlo, siempre he ido de frente y, no voy a engañarme a mí misma. Además, ¿para qué engañar? Sé que llego a quien me quiere leer, ¿acaso no tengo yo en favoritos a aquellas de las que quiero ver sus publicaciones?

Muaaaackis…muaaaackis

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