Mañana es 14 de febrero y, si no has estado viviendo en una cueva, habrás notado que el mundo se ha teñido de un rojo bastante sospechoso. Parece que, si mañana no subes una foto con un ramo de flores que apenas cabe por la puerta, tu relación no existe para el algoritmo de la felicidad.
Pues mira, como escritora de Romcom, tengo que confesarte algo: vengo con ganas de pinchar unos cuantos globos.
La gran mentira del escaparate
Llevo cinco décadas, ejem... ejem 5 décadas y 5 años, en este planeta y unas cuantas novelas a mis espaldas. Si algo he aprendido es que la perfección es, además de aburrida, una mentira muy mal contada. En mis historias, a los personajes impecables les cierro la puerta en las narices. No me interesan los que nunca fallan, los que siempre tienen el pelo perfecto y dicen frases de postal de Hallmark a las siete de la mañana.
Me interesan los que se equivocan. Los que discuten por quién dejó el plato sucio en el fregadero o quién se terminó la leche. Los que meten la pata y, aun así, se eligen cada día. Ahí, y no en un escaparate, es donde vive el amor que de verdad merece que lo escriba.
Mi romanticismo no cabe en un Reel
El postureo hace mucho ruido, pero la vida real es la que nos sostiene cuando las cosas se ponen feas. Mi concepto de lo romántico a estas alturas ya no tiene nada que ver con violines de fondo. Para mí, el amor de verdad se parece mucho más a esto:
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Es que cocines cuando yo ya no puedo ni con mi alma.
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Es que sepas qué me pasa solo con mirarme, sin que yo tenga que abrir la boca.
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Es ese equipo invisible que formamos cuando el día se pone cuesta arriba y uno le cede al otro el último trozo de chocolate.
Lo que queda cuando se apagan las luces
San Valentín está bien si te gusta la purpurina, pero la vida que pasa el resto del año es infinitamente mejor. Porque el amor no es una fecha en el calendario, es el compromiso de elegir a la misma persona incluso cuando no hay filtros de Instagram de por medio.
Celebrar lo imperfecto también es romántico. De hecho, a nuestra edad, es lo único que tiene sentido.
Y ahora, dime: ¿estás tan cansada como yo de la perfección de escaparate?
¿Qué gesto cotidiano te enamora más que cualquier joya?
Te leo en los comentarios.
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Comentarios
Simplemente decirte que me ha encantado, que estoy totalmente de acuerdo con tu opinión. Yo paso de Cúpidos, corazoncitos y demás...
Ya sabes que estoy totalmente de acuerdo contigo.