Viernes de autoras: Mariam Losada

Publicado el 13 de marzo de 2026, 8:26

 

    Hoy os presento a Mariam Losada, escritora de ficción contemporánea, fantasía romántica y romantasy. En su trayectoria cuenta con novelas como Mañana es hoy dentro de la ficción contemporánea, pero en su escritorio conviven muchas otras historias que siguen esperando su momento. Mariam nunca empieza a escribir pensando en el género, sino en la emoción y en los conflictos que empujan a los personajes a cambiar, a equivocarse o a enfrentarse a sí mismos.

   Le interesa explorar los vínculos intensos, las decisiones difíciles y los momentos en los que la vida obliga a replantearlo todo. Disfruta especialmente trabajando con personajes femeninos fuertes, capaces de luchar por lo que quieren incluso cuando las heridas, las dudas o las circunstancias las llevan al límite.

    Como lectora es bastante abierta, aunque hay géneros con los que no conecta, como la novela bélica o el terror. En cambio, la fantasía y la distopía le ofrecen un margen muy amplio para desarrollar historias donde lo importante no es solo el mundo que se crea, sino lo que ese mundo revela sobre las emociones, la identidad y la capacidad de superación.

   Escribe porque necesita entender a sus personajes y porque cree que las buenas historias no solo entretienen, sino que también remueven, incomodan y dejan algo dentro de la lectora. Ahora mismo sigue trabajando en nuevas novelas dentro del romantasy y la ficción emocional, buscando siempre contar historias que se sientan reales, incluso cuando ocurren en mundos imaginarios.

1. Dices en tu web que la escritura te ha salvado de la "locura que nos rodea". ¿Cuánta de esa locura terminas volcando en tus personajes para no volverte loca tú en la vida real?

    Escribir me ayuda a entender este mundo un poco loco en el que vivimos. A veces la realidad es difícil de ordenar, de colocar en su sitio, y la escritura me permite darle sentido, aunque solo sea dentro de una historia. También es una forma de escapar, o quizá de tomar distancia, que al final viene a ser lo mismo.

   Muchas veces escribo para vaciarme del ruido que se te va quedando dentro sin darte cuenta. Hay pensamientos, preocupaciones o emociones que se van acumulando, y si no las sacas, pesan demasiado. Mis personajes suelen cargar con parte de todo eso: dudas, contradicciones, obsesiones… cosas que reconozco en mí, pero que en ellos puedo mirar de frente sin que me desborden.

Supongo que les paso una parte de esa locura para poder entenderla mejor. Y también porque hay cosas que es mejor dejar en el papel que llevarlas contigo todo el tiempo en la vida real.

 

2. Eres de las que prefiere escribir "sin margen" y odias que te digan cómo, cuándo o por qué hacerlo. En un mundo editorial obsesionado con las modas y los algoritmos, ¿cómo consigues mantener ese espíritu libre sin acabar estrellántote contra el sistema?

   Siempre he sido bastante rebelde, así que eso de escribir siguiendo normas, modas o lo que se supone que toca en cada momento no va mucho conmigo. Entiendo que el mundo editorial funciona así, que están las tendencias, las estrategias y ahora también el algoritmo, pero intento que nada de eso sea lo que decida por mí lo que tengo que escribir.

  Claro que publicar, vender o llegar a más lectores es importante, pero no a cualquier precio. No me interesa escribir pensando solo en lo que encaja mejor o en lo que se supone que debería funcionar. Si una historia deja de ser mía para convertirse en algo hecho para cumplir expectativas, entonces pierde todo el sentido.

  Prefiero ir más despacio, equivocarme o quedarme fuera de algunas cosas antes que perder esa libertad. Escribir es el único sitio donde no quiero sentir que tengo que pedir permiso, y me gusta que sea así.

 

3. Tu faceta como feminista y escritora son inseparables. ¿Crees que hoy en día una romántica tiene la responsabilidad de romper cánones, o eso es una carga extra que deberíamos dejar en el cajón para poder disfrutar simplemente escribiendo?

   Creo que escribir siempre es una forma de posicionarte, aunque no lo hagas de manera consciente. Todo lo que contamos refleja cómo entendemos el mundo, las relaciones y el papel que tienen las mujeres dentro de ellas. En mi caso, separar a la escritora de la mujer y de la feminista es imposible, porque todo eso forma parte de la misma mirada.

   No siento que tenga que escribir para dar lecciones, pero tampoco me interesa repetir modelos que no me representan solo porque son los que siempre han funcionado. Si escribo romántica, quiero mujeres con voz propia, con deseo, con contradicciones, con decisiones que pesan. Mujeres que no están ahí para cumplir un papel, sino para vivir su propia historia, aunque a veces se equivoquen o se salgan de lo que se espera.

   Más que una responsabilidad, lo veo como algo natural. Soy feminista, tengo un carácter rebelde y escribo desde ahí, sin planteármelo demasiado. Supongo que cada autora escribe desde lo que es, y yo nunca he sabido escribir intentando encajar en un molde que no siento mío.

 

4. Te describes como un espíritu libre al que las imposiciones le importan poco. Si hoy tuvieras que escribir la historia de una mujer que, como tú, se niega a encajar en la norma, ¿qué es lo primero que le harías hacer (o dejar de hacer) para demostrar que no le debe explicaciones a nadie?

    Le haría dejar de justificarse. Creo que muchas veces el problema no es que no seamos libres, sino que sentimos que tenemos que explicar constantemente lo que hacemos, lo que elegimos o lo que dejamos de hacer. Como si cada decisión tuviera que ser entendida por todo el mundo para ser válida, y eso cansa más que cualquier norma.

   Un personaje así empezaría por dejar de pedir permiso emocional. Tomaría decisiones, aunque incomoden, aunque no se entiendan, aunque a veces se equivoque. Porque la libertad no tiene que ver con hacerlo todo bien, sino con poder elegir sin estar dando explicaciones todo el tiempo.

   Para mí, una mujer que no encaja en la norma no es la que desafía todo por sistema, sino la que deja de vivir pendiente de si los demás aprueban lo que hace. Y creo que la libertad empieza justo ahí.

 

5. Sabemos que la disciplina es el talón de Aquiles de muchas creativas. ¿Cómo lidias con esos días en los que tu imaginación va a mil por hora, pero tu energía está bajo mínimos?

   No sigo una disciplina estricta, porque a mí las normas demasiado rígidas me encajonan bastante. Soy una escritora brújula total y necesito sentir que la historia avanza de forma natural, no porque toque cumplir un horario. Aun así, escribo todos los días, aunque no siempre de la misma manera ni con el mismo ritmo, porque al final la historia siempre está conmigo, incluso cuando no estoy delante del teclado.

   También tengo la suerte de no tener que rendir cuentas a nadie más que a mí misma. No dependo de una fecha impuesta ni de lo que se espera que entregue, y esa libertad, aunque a veces sea más caótica, también me permite respetar mis tiempos y escuchar lo que necesita cada historia. Prefiero trabajar así, sintiendo que lo que escribo nace porque tiene que nacer, no porque toque hacerlo.

   Eso no quita que haya días en los que la cabeza va a mil y el cuerpo no acompaña. Duermo poco, descanso menos de lo que debería, y cuando pasa intento no obligarme a rendir como si fuera una máquina. En esos momentos sigo dentro de la historia de otra forma: tomando notas, releyendo escenas o simplemente dejando que todo se ordene. Para mí, la constancia no es cumplir un método perfecto, sino no soltar nunca del todo lo que estoy creando.

 

6. Para cerrar: Si tu carrera como escritora fuera una película, ¿en qué género estaríamos ahora mismo? ¿Comedia romántica, drama existencial o cine de acción?

    Ahora mismo diría que mi carrera como escritora está en esa fase de la película en la que todavía no sabes muy bien qué género es. Hay momentos que parecen comedia, porque dedicarse a escribir tiene bastante de absurdo. Otros son puro drama existencial, sobre todo cuando dudas de todo menos de que vas a seguir escribiendo. Y de vez en cuando toca cine de acción, cuando te metes en una historia nueva sin tener claro cómo vas a salir, pero te metes igual.

   Creo que estoy en ese punto del guion en el que el personaje todavía no ha llegado a lo importante, pero ya sabe que no hay vuelta atrás. Y, siendo sincera, tampoco la querría. Escribir no es lo más fácil, pero es lo único que nunca me he planteado dejar.

 

Muaaackis...muaaackis

Elva

 

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