Dicen que los años no pasan en balde. Después de dos décadas de casada —que se dice pronto, pero se siente en cada una de las historias que he escrito desde entonces—, una aprende que el tiempo es, sobre todo, una cuestión de perspectiva , o como diría Albert Einsteen, relatividad. Pero si hace unos años me llegan a decir que iba a estar aquí, un sábado cualquiera, sentada frente a la pantalla del ordenador en vez de tumbada plácidamente en el sofá, libro en mano — estoy leyendo FUNNY STORY de EMILY HENRY, por el momento, recomendadísimo—.
¿La razón? Después de meses de darle vueltas a MENTA Y CHOCOLATE, de pelearme con cada frase y de cuestionar si mis personajes estaban siendo demasiado humanos o demasiado insoportables, por fin tengo el veredicto. Y no, no es el mío. Es el de mis BETAS.
Esas mujeres silenciosas (y pacientes, qué paciencia tienen las santas. Bah, tampoco les he dado guerra) por fin han hablado. Están enamoradas de esta versión. Y yo, que siempre soy mi crítica más feroz, me he sorprendido a mí misma sintiendo algo parecido al alivio. Tener esa confirmación es, posiblemente, el mejor regalo de aniversario que podía pedir.
Pero, claro, una no vive solo de darle a la tecla. El curso escolar está en su recta final y la exigencia del día a día —esas jornadas intensas que todas conocemos— hace que el tiempo para escribir sea, a veces, un auténtico juego de encaje de bolillos. Por eso, ahora que llega el puente de mayo, mi cabeza ya ha diseñado un plan de huida.
No incluye maletas, ni aeropuertos, ni grandes fiestas. Mi plan es el café, el silencio y la pantalla. Es mi forma de "vacacionar": encerrarme con mis personajes para darles el cierre que se merecen.
Al final, escribir es mi manera de desconectar para, irónicamente, volver a conectar conmigo misma. Mientras el resto del mundo planea escapadas, yo planeo cómo pulir Menta y chocolate hasta dejarlo perfecto. Es mi refugio, mi pequeño secreto compartido con mis betas, y el proyecto que me hace las horas más livianas.
Así que este puente, si no me ven, es porque estoy en mi trinchera, dándole los últimos toques a la historia.
¿Y tú? ¿Eres de las que aprovecha el puente para desconectar del todo o tienes algún proyecto entre manos que no te deja ni a sol ni a sombra? Cuéntame, que ya sabes que aquí, en mi espacio, te leo siempre.
Muaaackis...muaaackis
Elva
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Comentarios
Primero, muchas felicidades por esos 20 años. Segundo, no me voy de escapada, me quedo en casita.
¡Enhorabuena! Yo me quedo en casa.
¡Enhorabuena! Muero por leer Menta y Chocolate.