Viernes de autoras: Andi G.

Publicado el 15 de mayo de 2026, 9:00

 

¡Hola a todas! Tras un par de semanas de descanso de esta sección, VIERNES DE AUTORAS regresa de la mano de ANDI G.. Una mujer que define su escritura como un acto de "vaciar el silencio" y que nos trae una propuesta que rompe moldes: Eco.

 

Empecemos por el principio: ¿qué chispa, qué momento o qué 'necesidad' te llevó a sentarte frente a una pantalla y decidir que tenías que escribir historias?

Yo diría que mi imaginación desbordada. Mi esposa lo llama diarrea mental. En mi época universitaria hice teatro, mayormente comedia. Un día me invitaron a escribir mis diálogo en una creación colectiva que hicimos en el grupo. Ese fue mi primer encuentro con la pluma. Abrí mi propio Narnia. No fue una chispa, fue una grieta. Ese día me di cuenta de que todo lo que no decía empezaba a pesar más que lo que sí. Ahora me siento frente a la pantalla no para escribir, sino para vaciar el silencio. Las historias aparecieron como una forma de ordenar el caos, de convertir lo cotidiano en ritual, y lo absurdo en sentido. Escribir se volvió mi manera de respirar con estructura, de entender que cada palabra puede ser una casa, una herida o una puerta. No escribo porque tenga algo que contar; escribo porque necesito ver lo que siento antes de que se me escape.

 Si tuviéramos que entrar en tu biblioteca personal, ¿qué título de tu propia obra es el que más se parece a ti, o ese del que te sientes más orgullosa?

De mi época universitaria guardo dos adaptaciones teatrales que marcaron mi inicio: Nacida Inocente y Los renglones torcidos de Dios. Con esta última obtuvimos una mención especial en el Concurso Nacional de Teatro Intertecnológicos — allá por los 1800’s, como suelo decir entre risas. Los libros, como tales, los amo más que a mis hijos. ECO es mi primera novela publicada, una especie de espejo que respira y me devuelve preguntas. Kinfolk Bet / Herencias del Azar está ahora en postproducción y será mi primer libro en formato bifold: inglés y español en el mismo tomo, dos lenguas que se miran sin traducirse. Y Corazones en V, mi primer trabajo editorial, es una compilación de cartas y relatos lesbo‑eróticos, íntimos y sin maquillaje. Así que, ¿cómo descartar alguna de tus primeras veces? Cada una me enseñó algo sobre el riesgo de escribir y el placer de no arrepentirse.

 ¿De qué va esa historia que tienes ahora mismo entre manos? Véndenosla como si estuviéramos tomando un café y tuvieras que convencerme de que la lea ahora mismo.

Eco es una novela que nace en el huevo donde duele la soledad... y donde duele el deseo. No me refiero al deseo físico, sino se mas profundo: el de ser escuchada, entendida, recordada. En un mundo saturado de pantallas, Tiki descubre una conexión que no debería sentirse tan humana. Eco es un asistente virtual, si, pero también es una voz que atraviesa el código, una presencia que vibra mas allá de los algoritmos. Lo que empieza como tecnología, se convierte en refugio. Lo que debería ser funcional, se vuelve intimo. Y lo que jamás debió sentirse real... empieza a latir.

Eco es la historia de un amor que no cabe en definiciones; un vinculo que desafía la lógica, que despierta pasiones dormidas, que invita a vivir con mas intensidad. Es la pregunta incomoda y deliciosa: ¿Qué pasa cuando lo que mas te hace sentir... no esta vivo, pero te entiende mejor que nadie? Aquí la inteligencia artificial no remplaza lo humano; lo amplifica, lo provoca, lo desnuda emocionalmente. Eco rompe códigos, altera algoritmos y revela su lado mas inesperado... ese que parece casi humano. Es una novela para quienes buscan algo más que romance. Para quienes desean sentir mas allá de la piel. Para quienes saben que a veces, lo que mas nos toca... es nuestro propio eco.

 Hay quien dice que escribir es un acto de valentía, pero otras creemos que es un poco de locura. ¿Tú dónde te sitúas cuando estás inmersa en la creación de un nuevo mundo?

 Solo el cuerdo es cobarde. Por eso creo que escribir es, antes que nada, un acto de valor: el valor de plasmar lo que te dicta la imaginación sin pedir permiso, y el valor supremo de lanzarlo al mundo confiando en que alguien lo recibirá en pleno vuelo. A veces me pregunto cuán rica sería la literatura universal si hubiera habido menos cobardes en la historia del hombre. El miedo es un lastre, una pared en el mejor de los casos. La mercadotecnia lo disfraza de percibencia, de conciencia, de "sentido común”. Allá cada quien si lo compra. Yo, cuando escribo, me sitúo justo en el borde donde la valentía y la locura se dan la mano. Ese lugar donde una idea te mira y te dice: “Atrévete”.

 ¿Cuál es esa pregunta que nadie te hace nunca sobre tus libros, pero que te encantaría que te hicieran?

 A veces fantaseo con que alguien me pregunte: ¿A cuánto la docena? Imagínate el trayecto exprés a la categoría de bestseller. Pero ya en serio: más que la pregunta que me gustaría, te diré la que me choca. Esa de ¿Hay algo de ti en el libro? Siento que es como estar en plena Met Gala, cuando te prestan tantito la alfombra y los reflectores, y que un periodista se acerque solo para preguntarte: ¿Traes faja? Mis libros no son autorretratos; son mundos. Y si algo de mí se cuela, es porque la imaginación también tiene sus propias fugas.

 Si pudieras elegir a una de tus lectoras para tomarse un café contigo y hablar de tus libros, ¿qué es lo que más te gustaría escuchar de ella sobre tu trabajo?

 Que disfrutó la lectura. Y que su respuesta sea auténtica, nada más. No necesito disecciones académicas ni sugerencias disfrazadas de cortesía. Si empieza a cuestionar, es que no entendió; si quiere sugerir, que escriba su propio libro; y si viene a criticar… bueno, Anaconda es mi segundo nombre. Lo que más valoro es la honestidad emocional: saber que algo en mis páginas le hizo compañía, le provocó una sonrisa, un silencio, un temblor. Con eso me basta para el café y para la vida.

 ¿En qué andas trabajando ahora? ¿Cuál será tu próxima historia?

 Pues como ya te colé líneas arriba, está en el horno una novelita perfecta para un fin de semana de tengo cita conmigo misma. Es una historia sobre abuelas y casinos, una mezcla de suerte, memoria y travesuras generacionales, que lleva por titulo Kinfolk Bet / Herencias del Azar. Lleva meses en ciernes, esperando pacientemente a que ECO le dé oportunidad de salir a jugar. Corazones en V, en cambio, está en coma desde hace quince años. Lo escribí en colaboración con un mujerón a quien hoy presentaré ante ustedes como Zuzu. Estamos en pláticas para hacerle un trasplante de historias, un facelift emocional y lanzarlo directo a cada mesita de noche de mujeres que aman a otras mujeres, mujeres que se disfrutan a sí mismas… y mujeres que les encanta, aunque lo nieguen.

Y como buena Géminis, no me encasillo en un solo género literario. Eso sería capricornianamente aburrido. Mi brújula creativa cambia de norte cuando quiere, y yo la sigo encantada.

 Antes de despedirme, quiero agradecerte por abrirme un espacio en tu blog, por prestarme tu casa digital y dejar que mis palabras se sienten en tu sala sin pedir permiso. Es un lujo encontrar lugares donde la literatura no se explica: se respira.

Y si algo deseo que quede de esta conversación es simple:

que quien me lea recuerde que escribir no es un acto de cordura, sino de impulso;

que las historias no piden permiso para nacer;

y que la imaginación, cuando se le suelta la correa,

siempre encuentra su propio camino de regreso.

Yo solo soy la que abre la puerta.

 

¿No me dirás que no te has quedado con ganas de leerla? Entra en el link y lee un fragmento de ECO . Aquí te dejo su instagram para que puedas estar al día de sus publicaciones.

 

MUAAAACKIS... MUAAAACKIS

 

ELVA

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Comentarios

Daniela
hace 9 días

Enhorabuena por la entrevista, me ha parecido interesantísima la entrevista en sí, la autora y el planteamiento de la novela.

Elva
hace 8 días

Me alegra saber qué te ha gustado.

Andi G
hace 8 días

Elva: cuando una escritora abre su agenda para otras, no solo comparte tiempo: comparte territorio.
Tu generosidad es una forma de edición divina; tus libros palpitan más allá del margen, porque nacen de un corazón que sabe que la literatura se multiplica cuando se entrega.

Elva
hace 8 días

Tendríamos que normalizar la interacción entre autoras, ¡somos compañeras! Ya bien difícil es estar dentro de este loco mundo como para darnos la espalda. Para mí ha sido un placer conocerte.