Diatribas de una escritora: Torquemada, la IA y los fatídicos puntos y comas

Publicado el 18 de agosto de 2026, 10:27

 

Aquí me tienes, agosto, un calor de padre y muy señor mío al otro lado de la ventana y, mientras tanto, yo aquí sentada frente a la versión leída, releída e incluso destripada por las lectoras beta de Menta y chocolate, tachando y eliminando lo que, supuestamente, ya estaba corregido.

¿Por qué?

Simple: porque ahora mismo me río de Torquemada y la Santa InquisiciónJa. Los mismísimos Isabel y Fernando me hubiesen contratado como inquisidora. Puaff...

Y es que, querida mía, soy bastante peor con mi manuscrito que cualquier inquisidor del siglo XV en plena caza de herejías. Salvo por un pequeño detalle: yo no tengo un problema religioso. Aunque, pensándolo bien, igual resulta que yo hubiese sido el problema religioso. Ja, ja, ja.

Más bien tengo un trauma adquirido con los fatídicos puntos y comas. Sí, sí, has leído bien: PUNTOS Y COMAS.

Hace quince años podía usarlos sin ningún tipo de remordimiento ni crisis existencial. Pero hoy, cada vez que mi dedo presiona esa tecla, me entra un sudor frío y pienso:

¡Dios mío, van a decir que mi libro lo ha escrito una IA!

 

OMG. Me estoy volviendo loca. De verdad, que todo esto ya me supera. Bueno, miento. Mi locura ya me venía de serie. Es el mundo literario el que últimamente parece estar para que lo encierren con camisa de fuerza. De verdad, con la mano en el corazón o, mejor aún, con la mano sobre nuestra maravillosa Gramática de la lengua española.

Mmm... Estoy recordando que, en el siglo pasado, cuando correteaba por los pasillos de la universidad, tuve que aprenderme lo que en aquel momento era el Esbozo de una nueva gramática de la lengua españolaMira que ha corrido tinta desde entonces. Ja.

¿Quién me iba a decir a mí, en aquellos momentos, que estudiar Gramática

y querer aplicarla me iba a meter de lleno en una auténtica caza de brujas?

 

En serio, no entiendo esta caza de brujas ni esta obsesión por decidir qué está bien y qué está mal bajo la lupa de la sospecha.

 

A ver, aclaremos conceptos: no te puedes llamar escritor si el libro te lo escribe otro, se llame Inteligencia Artificial o ghostwriter. En eso estamos de acuerdo. Pero lo que no podemos hacer es tirarnos piedras contra nuestro propio tejado y asumir que, si utilizas correctamente la ortografía, empleas signos de puntuación «complejos» o simplemente sigues las normas gramaticales, pierdes automáticamente el carnet de humano.

¡Por favor!

 

Bastante me dejo los ojos página a página buscando el más mínimo error como para que ahora la pulcritud ortográfica resulte sospechosa.

Y sí, terror me da trabajar con IA para una portada o utilizarla para generar imágenes para el marketing. Pero, querida, Cervantes habría cambiado la pluma por el tecladoYo no voy a decirle que no a la tecnología por miedo a que alguien decida que, si utilizo una herramienta para una parte del proceso, mi trabajo deja de ser mío.

Porque una cosa es utilizar una herramienta y otra muy distinta es que la herramienta haga el trabajo por ti. Y quien crea que lo mío no es mío, que se lo haga mirar. Así que lo dejo clarito por aquí para quien tenga dudas:

Lo mío no es IA.

Lo mío es IE...

¡Inteligencia de Elva!

Ja, ja, ja.

Y contra eso no hay algoritmo que pueda.

Muaaackis...muaaackis

Elva

 

 

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Comentarios

Lola
hace 2 días

No te vuelvas loca. El mundo se está volviendo loco, por no decir otra cosa. Me ha encantado tu IE, ja, ja, ja.

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