Mismamente yo: Mi abuela tenía razón

Publicado el 28 de agosto de 2026, 8:54

Mi abuela tenía razón. Qué miedo.

 

Estaba yo aquí pensando en qué demonios escribir y, ostras, cada vez que pienso en demonios me viene Lucifer a la cabeza y pienso: «Suerte la mía de que voy a ir de cabeza al infierno». Esto, obvio, solo lo entenderás si has visto la serie. Si no, estarás mirando la pantalla con cara de: «¿Qué te has fumado hoy, Elva?».

Inciso: si no conoces a Lucifer, búscalo y luego me dices que no quieres ir tú también al infierno. ¡Ja, ja, ja!

El caso es que, mientras pensaba, me ha asaltado mi abuelaMi abuela materna. No sé por qué. Bueno, tal vez sí...

Estoy muriéndome de calor y llevo un rato buscando el mando del aire acondicionado con la firme intención de convertir mi casa en el Polo Norte. Y entonces he recordado que mi abuela, allá por el Pleistoceno —como diría mi querido pródigo, al que me callo porque su afilada lengua es tal cual la de la madre que lo parió—, me soltó una vez aquello de:

«Ni quiero pensar cómo lo vas a pasar embarazada. Tendrás que ponerte pañales».

El motivo era sencillo.

Soy más meona que la Nenuco.

Sí, aquella muñeca rubísima, porque parece que en nuestra generación había una auténtica obsesión con que todas las muñecas fueran rubias. Ahora que lo pienso, igual de ahí viene que haya tanta rubia y tanta mecha en mi generación. Nos pasamos la infancia mirando a la Nenuco y alguna debió de pensar: «Yo quiero ese pelo».

Yo sigo siendo morena. Sí, el tinte ayuda, pero sigo morena. Ahora, si me dicen que tiñéndome de rubia me vuelvo superventas, igual me paso al lado oscuro.

Valga la contradicción.

Bueno, aquella muñeca, que tanto me gustaba de pequeña, a la que le daba el tete cargadito de agua y, mientras bebía, la muy graciosita se iba meando.

Por cierto, permíteme un alto en el camino con lo del tete.

Yo llamaba «tete» al biberón. Al mudarme a Valencia descubrí que aquí «tete» es hermano y también una manera cariñosa de dirigirte a alguien.

Esto lo descubrí relativamente pronto.

Lo que no esperaba era mi primera incursión en el mercado valenciano.

Entré en una carnicería, hice mi compra y, en un momento dado, el carnicero me llamó «teta».

Te juro que durante unos segundos tuve que hacer un esfuerzo sobrehumano para no cruzar el mostrador y partirle la cara.

No lo hice porque tenía cuchillos afilados a mano y algo en mi interior me decía que aquello no era exactamente lo que yo había entendido.

Menos mal.

Fin del alto en el camino. Podemos volver a mi vejiga.

Oye, que es cierto que durante el embarazo meé lo que no está en los escritos, pero tampoco lo hice más de lo normal. Tal vez porque bebo por encima de mis posibilidades y llevo media vida entrando y saliendo del baño. Es más, según suelto, repongo, ¡ ja, ja, ja!

La otra perla de mi abuela fue:

«Ja, ¿quién te verá en la menopausia?»

Esta venía a cuento de que siempre me he quejado del calor.

Y oye, mientras otras mujeres van por ahí sofoco arriba, sofoco abajo, yo estoy exactamente como siempre: quejándome del calor. Porque ahora no me vengan con que no hace calor y que lo de este verano ha sido cosa de la menopausia.

¡Ja, ja, ja!

Aunque, pensándolo bien...

Igual mi abuela me dejó sin querer una idea estupenda.

Creo que mi próxima protagonista va a ser una menopáusica acalorada.

Eso sí.

Acalorada por Lucifer, faltaría más.

Bueno, por Lucifer o por Jamie Fraser, me cago en todo lo que se menea, por una vez voy a tener que darle la razón a mi abuela: también hay pelirrojos capaces de provocar calores menopáusicos.

Así que retiro lo dicho.

Mi próxima protagonista será una menopáusica acalorada.

Y ya tengo candidatos para el problema: un galés y un escocés.

Que una cosa es escribir romántica y otra desaprovechar los recursos disponibles.

Y ahora que lo pienso, quizá aquí haya novela.

Mi abuela tenía razón.

Qué miedo.

Muaaackis...muaaackis

Elva

 

 

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Comentarios

Lola
hace una hora

Ja, ja, ja... Quiero esa novela!!!

Silvia
hace una hora

Me has arrancado mucho más que una sonrisa. Necesitamos esa novela, no dejes de escribi4la.

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