Diatribas de una escritora: Cómo ayudar a tu amiga escritora a no morir en el intento

Publicado el 2 de septiembre de 2026, 8:19

 

Estos días estoy viendo hablar muchísimo en redes sobre cómo apoyarnos a las escritoras. Quizás, lo veo muchísimo en las mías, porque estoy rodeada de escritoras que vivimos entre manuscritos, correcciones, publicaciones, redes, ventas y algún que otro ataque de nervios. Sí, somos dignas protagonistas de una película de Almodóvar, salvo que en vez de cargarnos a alguien con una pata de jamón, probablemente lo haríamos con el teclado del ordenador. Así que, como escritora que soy, me ha parecido un buen momento para hacer una pregunta:

 

¿Sabes realmente cómo ayudar a tu amiga escritora?

Y no, no hablo de que te conviertas en su directora de marketing, en su community manager ni en la persona encargada de recordarle cada cinco minutos que tiene que hacer un Reel. Tampoco espero que compres todos sus libros, compartas cada publicación o te conviertas en accionista de su carrera literaria. Hablo de algo mucho más sencillo.

Entender qué significa realmente intentar ser escritora y  saber que, a veces, un pequeño gesto desde fuera puede hacer mucho más llevadero el camino.

Sí, porque escribir un libro ya tiene lo suyo. Pero intentar ser escritora, publicar, conseguir lectores y conseguir que tu trabajo llegue a alguien... Eso es otro deporte. Y ya te digo que de riesgo. Y quienes escribimos sabemos perfectamente de qué estoy hablan

Sé que llevamos meses hablando de esos personajes que habitan en nuestra cabeza, somos muy cansinitas.  A estas alturas, probablemente tú también los conoces aunque no hayas escrito una sola línea. Sabes quién es el protagonista, qué le pasa a la protagonista, por qué todavía no se han besado y, posiblemente, hasta tienes una opinión sobre si él debería llevar camisa de lino o camiseta.

Mejor camiseta, que la camisa de lino hay que plancharla,

aunque hay quien dice que el lino queda bien si planchar.

Por cierto, yo le hago caso...

Has escuchado hablar de escenas que todavía no existen, de capítulos que hemos borrado tres veces y de esa novela que, después de meses o años de trabajo, por fin está terminada. Y entonces llega el momento de publicarla. Ahí, justo en ese momento, es cuando puedes ayudarnos.

Lo que SÍ puedes hacer

1. Comprar el libro. Sí, sí...Comprar. Parece una obviedad, pero a veces se nos olvida que detrás de una novela hay trabajo. Mucho trabajo. Si puedes comprarlo, cómpralo. Por favor, no lo bajes pirateado. No necesitas comprar cinco ejemplares ni arruinarte. Uno es suficiente.

Y ojo: si escribe, por ejemplo, ROMCOM, y tú odias a muerte la comedia romántica, no pasa absolutamente nada. Pero quizá tienes una amiga, hermana, prima o vecina del quinto que la adora. Regálasela o recomiéndasela. Porque no todo tiene que pasar por ti.

2. Leerlo. Porque comprarlo está muy bien, pero leerlo es otra cosa. Y si lo lees y te gusta, hay algo que puedes hacer y que para una autora independiente vale muchísimo:

3. Dejar una reseña. No hace falta que escribas una tesis doctoral. Con unas líneas sinceras basta.

«Me ha encantado. Me lo he leído en dos tardes y me he reído muchísimo».

Perfecto. Una reseña puede ayudar a que otra persona descubra el libro. Y, además, hay algo que quizá no imaginas: después de meses escribiendo prácticamente a solas, saber que alguien ha leído lo que has creado y ha disfrutado con ello es una de esas cosas que te recuerdan por qué empezaste a escribir.

4. Compartir alguna publicaciónNo necesitas convertir tu Instagram en la cuenta oficial de mi novela. Pero si anuncio la portada, la preventa, la publicación o alguna otra cosa importante, compartirlo en Stories te lleva unos segundos. Eso sí: etiquétameAsí sabré que lo has compartido. Y, si puedes, ya sería la leche, escribe unas palabritas. Es muy triste ver una imagen o un post compartido sin nada que diga el motivo por el que recomiendas ese libro.

No hace falta que redactes una sinopsis. Con un «Esta es la novela de mi amiga, echadle un vistazo» es suficiente. Porque compartir por compartir está muy bien, pero si añades una frase personal, quien te sigue entiende por qué se lo estás recomendando. Y esos segundos pueden hacer que el libro llegue a alguien que no sabía que existía.

5. Habla de mi libro. Sí, sí Umbral hablaba del suyo, tú hablas del de tu amiga. Con este ejemplo, dejo claro que, como dice mi pródigo, soy del paleolítico, venga del siglo pasado. Sea como sea, esto me parece especialmente importante. Si sabes que a tu compañera de trabajo le encantan las comedias románticas, cuéntale que tu amiga ha publicado una. Si tu hermana está buscando algo para leer, recomiéndaselo.

No hace falta que se lo cuentes a medio planeta. A veces basta con acordarse de una persona concreta. Y, sobre todo:

6. Dime que te ha gustado. Puede parecer una tontería. No lo es. Después de meses delante de una pantalla, sola con mis personajes y mis dudas, recibir un mensaje que diga «me ha encantado» puede arreglarme el día.

Y ahora, las cosas que puedes ahorrarte

Porque hay comentarios que se hacen con toda la buena intención del mundo y que, sin embargo, no ayudan demasiado.

«¿Ya eres bestseller?»

No. Para irónica, ya estoy yo. Y si algún día lo soy, probablemente tampoco sea lo primero que necesite preguntarme.

«¿Cuántos libros has vendido?»

Curiosamente, no solemos preguntarle esto a alguien que acaba de abrir una tienda. Pero a una escritora parece que sí hay que pedirle las cuentas.

«Yo te lo comparto en mis Stories».

Fantástico. Cuando quieras. No cuando la preventa haya terminado y yo ya esté intentando recordar qué día publiqué qué.

«Te sigo, pero el algoritmo no me enseña nada tuyo».

¡¡¡El algoritmo!!! Ese maravilloso ser al que responsabilizamos de absolutamente todo. Solo te digo una cosa, si el algoritmo no te enseña nada mío es porque considera que no te intereso. ¿Por qué? Porque no das cariñitos, no comentas, no compartes...

«Haz un Reel bailando con el libro».

Si quiero hacerlo, estupendo. Pero quizá no necesito que me descubras el secreto definitivo del marketing editorial. Y luego está una de mis favoritas:

«Yo es que novela romántica no leo».

Perfecto. No tienes por qué leerla. Pero quizá puedes ahorrarte la información justo después de que te cuente, ilusionadísima, que acabo de publicar una novela romántica. Y llegamos al clásico entre los clásicos:

«Pero tú me lo regalarás, ¿no? Si somos amigas».

Aquí sí me voy a detener. Porque precisamente porque somos amigas sabes el trabajo que hay detrás. Sabes las horas delante del ordenador. Las noches escribiendo. Las correcciones. Las dudas. Los cambios. Las portadas. Los nervios. Y ese momento en el que, después de todo, tengo que pulsar un botón y mandar mi libro al mundo esperando que alguien quiera leerlo. No pasa nada por comprarlo. De hecho, es una de las formas más sencillas de decirme que valoras mi trabajo.

Porque ser escritora no consiste únicamente en escribir. Después vienen las redes, la promoción, las ventas, las presentaciones, las reseñas, los algoritmos, las portadas, las dudas y esa maravillosa pregunta que aparece de vez en cuando:

«¿Y para qué hago yo todo esto?»

Y ahí es donde una pequeña ayuda puede marcar una diferencia enorme. No necesito que mis amigas se conviertan en mi agencia de publicidad. No necesito que compartan absolutamente todo. No necesito que compren cada libro que publique. Pero sí necesito que entiendan algo: apoyar el trabajo de alguien no consiste únicamente en decirle «qué bonito».

A veces es comprar.

A veces es leer.

A veces es recomendar.

A veces es dejar una reseña.

Y a veces es simplemente mandarme un mensaje y decir:

«Lo he terminado. Me ha encantado».

Puede parecer poco.

Para quien está intentando hacerse un hueco escribiendo, no lo es.

Porque escribir ya es difícil.

Intentar vivir de ello, publicar y conseguir que alguien al otro lado quiera leerte puede serlo todavía más.

Y si tienes una amiga escritora, quizá no puedas hacer que el camino sea fácil.

Pero sí puedes conseguir que, de vez en cuando, no tenga que recorrerlo completamente sola.

MUAAACKIS...MUAAACKIS

ELVA

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