Reseña: Solo tú eres para mí

Publicado el 13 de septiembre de 2026, 10:48

 

El otro día me di cuenta de que tenía pendiente una reseña de una novela que leí antes del verano. Novela que llegó a mis manos tras entrevistar a su escritora, Holly Lampert, en Viernes de Autoras.

Lo curioso es cómo conocí a la autora. Si algo me llamó la atención la primera vez que el perfil de Holly Lampert me saltó en Instagram fue precisamente su nombre, ese juego con el nombre y el apellido de dos de los míticos personajes de la irrepetible Audrey Hepburn. Recuerdo que, sin conocerla, pensé: «Buen gusto, ja, ja, ja».

Amo el cine y amo a Audrey, ¿cómo no? Y si has llegado hasta aquí por ser una de mis incondicionales lectoras, sabes que en muchas de mis novelas hay referencias al cine clásico y que justo Holly Golightly y su incondicional Paul Varjak tienen un papel importante en una de ellas.

Así que, por todo ello, Holly terminó formando parte de Viernes de Autoras y, una vez salió su primera novela, Sólo tú eres para mí —la primera entrega de la bilogía Sólo nosotros—, tuve que leerla.

Bajo este pseudónimo que tanto guiño cinéfilo esconde, la escritora nos traslada a la costa de la mano de Sofía, una joven apasionada de la alta cocina que regresa con las maletas llenas de ilusión para reencontrarse con Mario, su novio de toda la vida. Sin embargo, la aparente perfección de su mundo se desmorona de la noche a la mañana cuando descubre una dolorosa traición.

Lejos de venirse abajo, la protagonista busca refugio en su círculo y en «su hermano» Elliot, encontrándose en el camino con un grupo de amigos donde destaca Scott, un atractivo extranjero de profundos ojos azules.

Y aquí es donde inevitablemente me vino a la cabeza Christian Grey. Porque Scott comparte con el protagonista de Cincuenta sombras de Grey algunos de esos rasgos que ya conocemos: los celos, los traumas, el dinero, una intensidad que puede resultar avasalladora y una forma de actuar que, en determinados momentos, hace saltar todas las alarmas.

En la ficción entiendo perfectamente que este tipo de personaje tenga su público. En la vida real, en cambio, yo sería de las que lo ve girar la esquina, observa dos minutos y piensa:

«Por ahí no, cariño».

Una red flag de lo más grande y brillante. Ja, ja, ja.

La historia se mueve, así, por algunos de los ingredientes clásicos de la romántica: segundas oportunidades, atracción, amistades, traiciones y personajes que tendrán que enfrentarse a sus propios esquemas. Todo ello acompañado de una cuidada banda sonora ochentera que forma parte importante de la ambientación.

Sólo tú eres para mí abre el camino a la segunda parte, Sólo yo soy para ti, y ofrece una lectura ágil para quienes disfrutan de las historias románticas con personajes intensos, segundas oportunidades y ese tipo de protagonistas masculinos que, en la ficción, pueden resultar irresistibles aunque en la vida real nos hagan salir corriendo en dirección contraria.

Muaaaackis... muaaaackis 

Elva

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