Mismamente yo: ¿Se puede ser más kamikaze?

Publicado el 6 de noviembre de 2026, 8:00

 

   Tengo una peculiar habilidad para complicarme la vida. No sé si es falta de sentido común, exceso de entusiasmo o que sencillamente no sé estarme quieta. El caso es que se me ocurre una idea y, antes de que me dé tiempo a pensar en las consecuencias, ya estoy metida hasta el cuello.

   La última ocurrencia ha sido organizar un calendario de Adviento literario. La propuesta inicial era bastante sencilla: escribir una historia breve y publicar un pequeño capítulo cada día, del 1 al 25 de diciembre. Veinticinco días, veinticinco entregas. ¿Qué podía salir mal?

    Pues, al parecer, unas cuantas cosas.

   Porque una empieza con una idea aparentemente inofensiva y termina metida en un proyecto que tiene bastante más trabajo del que imaginaba. Y no me refiero solamente a escribir veinticinco capítulos. Que ya tiene lo suyo. Iba a ser algo breve, un post diario en el Canal de Lectoras de Ig, y claro, pensé: mmm, demasiada brevedad, así que la historia tendrá su propia página en la web y el link será publicado diariamente en el canal.

   La historia llevará dos tropos que han elegido quienes siguen mi canal de Instagram: FAKE DATING y SMALL TOWN. Es decir, una relación fingida y un pequeño pueblo. Dos ingredientes que prometen dar bastante juego, aunque, naturalmente, la que tendrá que conseguir que todo encaje seré yo.

   Y todavía hay más. También podrán proponer alguna palabrita que tendré que introducir en la historia. Sí, una palabra elegida por quienes participan y que yo tendré que colocar en algún momento del relato sin que parezca que la he metido con calzador. Porque, al parecer, escribir una historia navideña no era suficiente desafío.

   Pero quizá la mayor sorpresa de todo este asunto sea que, por primera vez en mi vida, he preparado una escaleta.

   Sí, has leído bien. Una escaleta. Con los capítulos organizados, los acontecimientos repartidos y una visión general de lo que va a suceder cada día. Algo que probablemente cualquier persona que se dedique a escribir con un mínimo de planificación consideraría de lo más normal. Yo, sin embargo, lo vivo casi como un acontecimiento histórico. Cierto es, que no sé si los personajes me harán caso, por el momento, ya llevo varios capítulos y me están respetando. Espero que sigamos con este buen entendimiento.

   No es que nunca haya tenido una idea clara de hacia dónde quería llevar una historia, pero poner por escrito la estructura completa de los veinticinco capítulos antes de empezar es algo nuevo para mí. Y, visto el embolado en el que me he metido, parece que esta vez la improvisación no va a ser mi mejor aliada.

   Porque aquí llega el pequeño detalle que convierte esta ocurrencia en una auténtica aventura: quiero tener los veinticinco capítulos escritos antes de que termine noviembre. Todo terminado, revisado y preparado para que el 1 de diciembre pueda empezar a publicar sin tener que escribir a contrarreloj cada noche.

   Y eso significa que noviembre viene cargadito. Entre clases, preparaciones, correcciones y el resto de asuntos que forman parte de mi vida, voy a tener que encontrar tiempo para sentarme a escribir una historia completa. Una historia que, además, tendrá que responder a las expectativas de quienes han participado en las votaciones y a esos pequeños retos que están en marcha.

   A ver, ¿no había otra manera de entretenerme? ¿De verdad tenía que buscarme semejante embolado?

   Pues parece que sí.

   La verdad es que me hace ilusión. Me apetece jugar con la historia, dejar que quienes siguen el canal participen en algunas decisiones y compartir con quienes tengan ganas de leerla un pequeño capítulo cada día durante la cuenta atrás para Navidad.

   Así que ahora toca ponerse manos a la obra. Tengo la escaleta, los tropos, los personajes empezando a tomar forma y una fecha límite bastante clara. Solo falta lo más importante: escribir.

   ¿Se puede ser más kamikaze?

   Ya veremos si consigo llegar al 1 de diciembre con los veinticinco capítulos bajo el brazo y sin haberme arrepentido de mi entusiasmo inicial. De momento, voy a dejar de darle vueltas y a ponerme a ello. Que el tiempo, como siempre, no se estira por mucho que una lo mire con cara de necesidad.

   Y tú, ¿también tienes esa maravillosa capacidad de convertir una idea sencilla en un proyecto de dimensiones considerables?

Muaaackis...muaaackis

Elva

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